Pican pican los mosquitos, pican con gran disimulo… Todos recordaréis la canción y es verdad que nunca sabemos ni cuándo ni dónde pero nos pican. Los mosquitos además del “granito” molesto y como consecuencia la desazón que provoca en nuestros peques, también pueden ser portadores de diversas enfermedades y pueden provocar una importante reacción alérgica, así que más vale prevenir que curar.

Actualmente existe en el mercado una gran variedad de repelentes antimosquitos, pero cuidado, pues no todos son adecuados para nuestros bebés.
Recordar que un repelente, no es más que un inhibidor de los receptores químicos del mosquito, confundiéndolo, evitando así que localicé nuestro olor y por lo tanto nos pique.

  • Estos repelentes, actúan cuando se encuentran cerca de su objetivo.
  • Repelentes químicos con DEET. ( N,N-Dietil-meta-toluamida) es el ingrediente más habitual de los repelentes de insectos.
    • Están disponibles en lociones, cremas y spray. La duración de la protección depende de la concentración de DEET, por lo debemos seguir la recomendación del fabricante.
    • Se recomienda que los repelentes que se usan en niños no deben contener más de un 30% de DEET.
    • No se recomiendan en niños menores de dos meses de edad y se evitará en lo posible en niños menores de dos años.
    • Sí se puede aplicar en asientos de coche y cochecitos de paseo.
  • Icaridina o picaridina. KBR 3023 (hidroxietil isobutil piperidina carboxila), es tan eficaz como el anterior, pero produce menos irritación. La frecuencia de aplicación va de 3 a 8 horas, según concentración.

No se recomienda usar en menores de 6 meses:

  • Repelentes químicos con permetrina, no debe aplicarse sobre la piel, sólo sobre la ropa (y el producto permanece incluso después de los lavados). No apto para menores de 2 meses.
  • IR3535 (3-N-butil-n-acetil i de etilo). La toxicidad de este repelente es mínima, aunque es un irritante ocular y no se debe usar en niños menores de un año.

Como veis, repelentes hay muchos, pero ninguno seguro para menores de 2 meses, por lo que la AEP recomienda que se priorice el uso de mosquiteras y otros métodos no químicos.

En cuanto al uso de insecticidas, no se recomienda utilizarlo en aerosol en estancias cerradas con niños o cerca de ellos. Los insecticidas con difusor, son seguros y más eficaces si se utilizan líquidos que en pastilla, las precauciones que debemos adoptar son: dormir con la puerta abierta y acordarnos de desenchufarlo ya que cogen temperatura alta y el bebé puede acceder a ellos y quemarse.

En cuanto a las pulseras, no se han demostrado eficaces contra la picadura de los mosquitos, por lo que es conveniente optar por otros métodos o productos.

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