Ya estamos en primavera y con su llegada los primeros rayos de sol y calor. Poco a poco nos vamos destapando, pero no tenemos que olvidar de cubrir nuestra piel con protector solar y por supuesto la de los más pequeños de la casa.

A los bebes no debemos de exponerlos al sol directamente, sería aconsejable el uso de sombrillas que eviten que pase la radiación solar.

A medida que van creciendo y ya no se quedan quietos, debemos de aplicarles crema solar, y no solo para ir a la playa o piscina, también para ir a dar un paseo.

Recuerda que la piel de los bebés es una de la más sensibles por su dificultad para fabricar melanina. Además, a los bebés puede darles un golpe de calor, por lo que no es aconsejable exponerlos a la luz directa del sol cuando tienen menos de 6 meses.

El mercado ofrece un amplio abanico de presentaciones de los protectores solares. En crema, spray, geles, barras, lociones, leches o aceites. Pero, ¿cuál es el más apropiado?

Busca la presentación que más se adapte a la piel del niño y que te sea más cómoda y fácil de aplicar.

  • Para las pieles más grasas nos decantaremos por geles y emulsiones libres de grasas.
  • Para las pieles más secas nos decantaremos por cremas con texturas muy ricas y fundentes.
  • Para las superficies más amplias será recomendable el uso de sprays.

En cuanto a el factor de protección siempre elegiremos el factor 50.

Otra cosa a tener en cuenta son los filtros, que pueden ser físicos o químicos. Diferenciarlos es muy sencillo, pues el filtro físico es aquel que deja la piel del niño blanquecina. Cuanto más pequeño es un niño, mejor es que la protección sea a costa de filtros físicos, recurriendo a los químicos lo menos posible.

Por otro lado, deberemos huir de los protectores con parabenos, que son una serie de conservantes muy habituales en los cosméticos.

También deberemos evitar protectores que contengan perfumes, pues a pesar de dar buen olor pueden generar alergias en algunos niños, principalmente aquellos que padezcan dermatitis atópica. Para estos casos sí podemos buscar protectores con aceites añadidos ricos en Omega 3, como la Manteca de Karité.

Y por último recordar:

  • El protector solar debe aplicarse al menos 30 minutos antes de la exposición al sol.
  • Es necesario repetir la operación 2 horas después de la última aplicación si el pequeño sigue expuesto al sol o si se ha bañado (tras secarlo al salir del agua).
  • El protector debe aplicarse también en días nublados.
  • La exposición al sol deberá evitarse en las horas centrales del día.
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