Con este frío muchos os daréis cuenta que vuestra piel está más seca y también la de vuestros pequeños. Es un hecho objetivo que en invierno surgen más brotes de dermatitis atópica, frente a otros meses más cálidos.

  • La dermatitis atópica una enfermedad dermatológica crónica, no contagiosa, muy molesta y en ocasiones angustiante que se presenta de manera muy común en los niños y aparece predominantemente en el mundo occidental.
  • Afecta aproximadamente al 10-15% de todos los bebés y niños.
  • Aunque la causa exacta se desconoce, es resultado de una combinación de condiciones hereditarias y otras cotidianas.
  • La mayoría de los pacientes sufren de dermatitis atópica antes de los cinco años de edad y muchos niños la padecen durante toda la infancia.
  • Estos brotes, provocan en los niños irritabilidad, despertares frecuentes, falta de concentración y pérdida de autoestima.
La dermatitis atópica se presenta en forma de brotes, pasando por dos fases:
  1. Fase inactiva o de interbrote, en la que la piel está muy seca, irritable y descamada y debe hidratarse todos los días.
  2. Las fases activas (o de “brote”) producen mayor dolor y deben tratarse mediante medicamentos tópicos para calmar la piel inflamada y aliviar el picor.
¿Cómo sé si mi bebé sufre dermatitis atópica?
  • Los primeros síntomas pueden aparecer con tan solo 2-3 meses de vida.
  • Las zonas más frecuentes son la cara (sobre todo en las mejillas) y el cuero cabelludo, pero también en el cuerpo (frecuentemente pliegue de las rodillas o del antebrazo).
  • Aparición de una erupción repentina que deja la piel seca, descamada y con picor.
  • La piel se puede infectar y supurar.
  • Los bebés suelen frotarse la piel contra la ropa de la cama o las alfombras para aliviar el picor que puede ser tan intenso que les impide dormir.
¿Qué debo hacer si mi hijo es atópico?
  • Para la higiene utilice agua tibia y no se exceda en el tiempo del baño.
  • Utilice geles de ducha y baño sin jabón, denominados syndet, que no irritan la piel.
  • Seque la piel aplicando una toalla con suavidad y sin frotar.
  • Hidrate la piel inmediatamente después del baño cuando aún está humedecida.
  • Emplee productos emolientes/hidratantes sin perfume e hipoalergénicos.
  • Aplique el emoliente al menos dos veces al día.
  • Utilice cremas barrera para situaciones que agredan la piel, como el frío, el agua de piscina etc.
  • Las áreas de la piel más enrojecidas y afectadas deberán ser tratadas solamente con medicamentos y/o coadyuvantes específicos.
  • Utilice a diario ropa de algodón o tejidos naturales que dejen transpirar la piel.
  • Eviten el frío, calor o sudoración excesiva.
  • Mantenga cortas las uñas del niño para que no pueda rascarse y herirse la piel.
  • Ponga guantes de algodón al niño por la noche para evitar que se rasque al dormir y mantenga la temperatura de la habitación fría y con baja humedad ambiental
  • Puede ser buena idea dar al niño un peluche o muñeco para que se frote, así puede reducir su deseo de rascarse.
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