El método madre-canguro (MMC) tiene su origen en el año 1979 en Colombia, ante la falta de incubadoras y otros recursos materiales para los recién nacidos.

Posteriormente numerosos estudios han demostrado que resulta un método eficaz, no sólo para aquellos niños prematuros, sino también para los recién nacidos a término que por problemas de salud, deben permanecer ingresados en las unidades de neonatología, separándose así de sus padres al poco tiempo de nacer.

Actualmente este método es una técnica avalada por la OMS como algo más que una alternativa a los cuidados en incubadora.

El método madre-canguro, es un procedimiento fácil de llevar a cabo, que produce grandes beneficios en el recién nacido y en la madre. Se trata del contacto piel con piel continuo entre la madre o el padre y el niño. Además, favorece el alta precoz, fomentando la continuidad de dichos cuidados en el domicilio.

Beneficios para el bebé:

  • Estabilización de la temperatura.
  • Respiración regular y profunda, disminuyendo los periodos de apnea propios del prematuro.
  • Estabilización de la frecuencia cardiaca.
  • Prolongación de los periodos de reposo, favoreciendo el sueño profundo y los periodos de alerta tranquilos.
  • Estimulación de los sentidos: auditivo, con la voz materna, olfativo y táctil, al estar en contacto con el cuerpo materno, visual y estimulación vestibular, al estar sobre el tórax materno.
  • Disminución del estrés provocado por la exposición al ambiente.
  • Disminución del dolor provocado por las técnicas cruentas.
  • Reducción de la separación madre-hijo.

Beneficios para los padres:

  • Mayor confianza e implicación en el cuidado de su hijo.
  • Aumento de los vínculos afectivos y sentimiento de realización.
  • Mayor confianza en el manejo y cuidado del neonato.
  • Mejor respuesta ante situaciones de estrés emocional.
  • Disminución de la ansiedad.

Requisitos:

  • La madre, pudiendo ser sustituida por el padre.
  • Ropa cómoda y no excesivamente ajustada. Existen fajas específicas para realizar el MMC, no imprescindibles.
  • Asiento cómodo que permita reclinarse.
  • La temperatura ambiental 22-24ºC, por lo que el neonato no necesitará ningún tipo de ropa, excepto el pañal, siendo recomendable también el uso de gorro, y opcionales los calcetines.
  • Una vez colocado el niño piel con piel, lo cubriremos con una manta.

Cuando comenzar el MMC:

  • Tan pronto como la salud del bebé lo permita.
  • No existe evidencia científica de los efectos sobre los niños menores de 28 semanas de edad corregida.
  • La primera sesión es clave para el éxito de este método. Sería bueno que el padre también estuviera presente, pues así le haremos partícipe y ayudaremos a que la madre esté más tranquila.
  • El contacto piel con piel deberá ser lo más prolongado posible.
  • Se aumentará gradualmente la duración de la sesión, evitando tiempos inferiores a 60 minutos compensando de esta forma el estrés que se produce al movilizar al niño.

Posición canguro:

  • Se debe colocar al bebé entre los pechos de la madre, en posición vertical, de modo que el pecho del niño quede en contacto con el de la madre.
  • La cabeza del bebé, deberá estar ligeramente extendida y apoyada sobre un lado; esto mantiene abiertas las vías respiratorias y permite el contacto visual madre-hijo.
  • Hay que evitar tanto la flexión hacia adelante como el hiperextensión de la cabeza.
  • Las caderas deberán estar flexionadas, con las piernas extendidas en una postura que recuerde a la de una rana; los brazos también estarán flexionados.

Aunque el MMC se ha desarrollo para bebes prematuros y hospitalizados, tiene los mismos beneficios para bebes a términos sanos, si el protocolo de vuestro hospital os lo permite practicadlo, ponedlo en vuestro pecho, disfrutadlo, acariciadlo y continuad en casa ayudándolo a adaptarse a la vida.

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