Cristina y yo nos casamos con la idea de formar una familia con hijos, así el primer mes de casados Cristina ya quedó embarazada, pero el niño se perdió. Después  de esto y como éramos jóvenes, nos dedicamos a nuestros respectivos trabajos sin pensar en más. Cristina volvió a quedar embarazada a los dos años, pero de cuatro meses abortó espontáneamente y de esta forma entre el trabajo y otros dos abortos más,fue pasando el tiempo, ya con treinta y pocos nos dedicamos a estudiar nuestro caso y de este modo hicimos tres FIV, de las que hubo un embarazo que no llegó a término y nos aconsejaron que Cristina no debía intentarlo más.

En una revisión ginecológica normal nuestro ginecólogo nos preguntó si no queríamos tener ya hijos, porque si queríamos seguir intentarlo lo mejor era hacer una subrogación. De esta manera comenzó nuestra particular odisea y peregrinaje por agencias y abogados, dentro del universo de Internet. Comenzamos la andadura en México pero finalmente nuestro sueño se truncó debido a la mala gestión que hizo una agencia que afortunadamente ha dejado de existir. Mantuvimos contacto con otras dos parejas que estaban en una situación similar y nos dimos cuenta que habíamos sido víctimas de una estafa. Aún así nos mantuvimos unidos y decidimos que un estafador no podía acabar con nuestro sueño, y hablando con abogados y otras parejas que habían logrado su sueño surgió el nombre de Go4Baby, formado por un matrimonio joven con un bebé precioso que nos recibió en Madrid. Allí estaba la prueba viviente de que sí se puede, y por tanto Cristina, Pula, Sergio y yo mismo empezamos a volver  creer, recomponiendo nuestro estado de ánimo y poco a poco el agujero económico producido por la estafa. De esta manera, en el mes de enero de 2015 firmamos los contratos con Go4Baby, viajamos a Ucrania y visitamos la clínica de Kiev, donde vimos movimiento de niños y mamás gestantes.

Hablamos con varios médicos gracias a Sergey, el traductor y guía que nos acompañó a todas partes y haciéndolo todo muy fácil. Vimos un país con ganas de salir adelante, siendo Kiev una ciudad hermosa con gente agradable y amable.

Pasó el primer viaje y dejamos firmados los contratos con la clínica, estando en todo momento Sergey a nuestro lado y estando los documentos traducidos al español, lo que nos dio seguridad.

Pasado algo más de un mes nos avisan para viajar a Kiev y dejar la muestra en fresco, estando  la madre gestante preparada.

Volvemos a casa con ilusión y nervios, pensando que no siempre se consigue a la primera, tratando de darnos ánimos para poder continuar. Pasan veinte días de espera y preocupación, y por fin el día 10 de abril  de 2015 viernes suena el teléfono, Mariajo…¡que hay beta,que es positivo!.

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